Vela en cuanto puedas: Children of men; Perfect Sense

17 May

Hace un par de años vi la película Children of Men (Los Niños del Hombre) con muchas ganas y expectativas que no sólo no fueron decepcionadas, sino que fueron superadas…

¿A quién no le gustan las películas sobre “el fin del mundo”? No sé, por algún extraño motivo nos gusta mirar cómo es que distintos autores, directores, etc, se imaginan algo inevitable y totalmente impredecible para nuestra especie humana. Pero es por lo mismo que suele ser un género explotado y cada vez menos interesante… Ya últimamente sólo vemos zombies matándose entre sí y matando a todos, desastres naturales de épicas proporciones destruyendo todo a su paso o extraterrestres malvados matando la raza humana por diversión… Por eso mismo encuentro tan interesante cuando surge algo innovador, así como Children of Men, y ahora me llamó la atención Perfect Sense (Al final de los sentidos).

Así que debo recomendar ambas películas, que pronto figuraron en mi no corta lista de filmes “favoritos”, por llamarlos de un modo, esos que soy perfectamente capaz de mirar más de una vez sin querer matar a alguien por ya saber qué va a pasar.

Children of men es una película dirigida por Alfonso Cuarón y protagonizada por Clive Owen (Inside Man, Sin City) cuya trama es tan simple como profunda: en un futuro donde el ser humano ha perdido la capacidad de procrear y espera lentamente su desaparición como especie, una mujer de manera inexplicable se embaraza. Un grupo de activistas por la humanidad deciden escoltarla al “Proyecto Humano”, un grupo de dudosa existencia que podría ayudarla, lejos de experimentarla o usarla como haría directamente el gobierno.

La película está basada en un libro del mismo nombre, que me veo obligada a decir, es aburrido, lento y muy diferente, para peor. Es así que toda esa gente que afirma sin pensar que un libro siempre es mejor que una película, está cometiendo un terrible error. La manera en que está llevada a cabo es completamente impecable. Cada detalle está tan bien cuidado que resulta difícil no adentrarse en la película y sentirse parte de ella como cualquier otro personaje.

Absolutamente todo tiene sentido, así como en Perfect Sense (de hecho ambas son muy parecidas, pero de esa hablaré después). Y es que si pensamos en una situación de este tipo, nos vendrían a la mente diversas preguntas. Pero en general, ¿qué pasaría con la gente? ¿Cómo afectaría esto a la sociedad? Por supuesto que se entraría en un estado de pánico total, un caos y masacre incontrolables. Y aquí sólo queda en pie Inglaterra como país “estable”, pero cada vez más sumergido en la miseria como todos los demás.

El ambiente es tan deprimente y las escenas tan sorpresivas y fuertes que para algunos sería difícil no llorar. Theo, el protagonista, debe llevar a salvo a Kee (la mujer embarazada) cuando se da cuenta que los activistas con los que iba tienen otras intenciones. Y aquí empiezan a surgir la tensión y las ansias. Kee además es una migrante negra, cosa bastante peligrosa considerando las estrictas reglas que tiene Inglaterra para seguir siendo un país modelo. El terrorismo y el crimen andan por doquier, volviendo cualquier intento por escapar un peligro para ambos.

Todos los detalles están ahí.. Nos hace recordar que es el futuro y que la humanidad está desesperanzada. Pero que, a fin de cuentas, sigue siendo la sociedad que conocemos. Detalles como tecnología avanzada y bromas sobre la situación del mundo mantienen un aire fresco y novedoso durante los minutos que dura esta obra de arte. Por supuesto, las actuaciones también son tan convincentes que nos causa emociones incontrolables. Clive Owen está demasiado arrinconado para lo genial que es.

Otra cosa que me impresionó (para bien) fue el hecho de que no puedes dejar de verla. Simplemente no puedes. Tan sólo viendo los primeros 3 minutos nos damos cuenta que esta cinta es serious business, y de ahí no queremos parar.

Y ahora hablaré un poco sobre Perfect Sense, la que me hizo recordar esta maravillosa cinta por lo parecidas que son en cuanto a realización y ambiente, aunque la historia es muy diferente. De hecho, me llamó la atención porque llegué a leer una comparación de ambas, y me temo que de no haberlo hecho no me hubiese interesado, ya que la trama por sí sola no es demasiado llamativa para cualquiera.

Aquí la historia se centra en Susan (Eva Green) y Michael (Ewan McGregor), dos británicos cuyas vidas amorosas parecen simplemente tener que encajar tarde o temprano, y efectivamente sucede, pero durante el peor de los tiempos. El Apocalipsis aquí es, en cierto modo, mucho peor que en Children of Men: la gente comienza a perder los sentidos.

Pero de lo mejor que tiene este film es que narra de inicio a fin la pandemia, rápida y efectivamente. Susan trabaja como epidemióloga, así que está presente desde los primeros casos de la enfermedad. Personas que, repentinamente, sienten una terrible tristeza de lo que han perdido y hecho en la vida, y luego de una depresión relámpago pierden el sentido del olfato. Así de simple, así de rápido, se expande del mismo modo por todo el mundo, sin tiempo de prevenir o averiguar la causa.

Michael es chef, así que la pérdida del olfato afecta directamente sus platillos, volviéndolos demasiado salados, dulces o condimentados a los clientes. Sin embargo, y como es perfectamente posible y como hace perfecto sentido, la gente acaba por acostumbrarse a ello, siguiendo sus vidas sin poder oler. Pero aquí también se llevaron a cabo a la perfección los detalles. ¿Qué más pasaría?El olor y la memoria están conectados en el cerebro“, la pérdida no es sólo del olfato, sino también de los recuerdos que estaban ligados a ello. “Un océano de imágenes desaparece“… Y eso es sólo el inicio de la pérdida de los sentidos.

Pero la película no sólo nos habla de un romance que sucede en el fin de los tiempos para la humanidad. Es también un mensaje muy crudo y fuerte sobre la valoración de lo que tenemos. Algo que llega a resultar explotado, pero que si es llevado a cabo como aquí, nos deja con la piel de gallina.

Luego del olfato viene la siguiente pérdida. Un pánico y delirio inexplicable se apodera de la gente, luego de un hambre insoportable que nos hace comer lo primero que encontremos. Después del show, la pérdida del gusto.

Y no vale la pena hablar de las demás pérdidas, cada una acompañada de su emoción pasajera. En lo que esta película triunfa es en realismo, en el modo en que nos convence de que esto está pasando. El problema será para quien busca una historia de amor pura; y por el contrario, para quien busca una historia apocalíptica pura, ya que ninguna de ambas será complacida. Pero es una buena combinación pese a todo, una historia convincente y original que nos deja con un sabor agridulce en la mente.

Y ahora termino por dejar los enlaces para descargar ambas películas, totalmente recomendables y para un público más amplio que otro tipo de films que he recomendado como Tideland.

Descarga Children of Men Link de Taringa!

Descarga Perfect Sense Link de Taringa!

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Still life

27 Apr

El título del mismo video tiene un acertada descripción. Igual es mejor ver el cortometraje sin más, bastante interesante.

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Oso hormiguero

23 Apr

El día que una mamá de oso hormiguero con su bebé me haga esto, seré sumamente feliz.

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La moda del animalismo – parte 1

20 Apr

La verdad es que hay muy pocas cosas que me gusten tanto o más que los animales. Me parecen, y siempre me han parecido, sumamente interesantes y hermosos. Diría incluso que son lo que vuelve el mundo interesante, y por supuesto, de gran importancia para nuestra propia vida como especie.

Nunca me ha gustado ver un animal sufrir, sobre todo si es culpa directa de un ser humano. De hecho, me atrevería a decir que es algo que pocos toleramos, pero que día a día vivimos a costa de ello, y muy pocos buscan algo para evitarlo.

Porque sí, son pocos, aunque pareciera que son muchos. Y es que el asunto del animalismo” se ha vuelto una moda. Yo no le veo nada de malo, en absoluto, quizá haya buenas intenciones fuera de la moda, pero me parece totalmente estúpida la actitud que toman la mayoría de estos “activistas”, y quiero explicar el por qué. Quisiera decir que a lo largo de los años y desde la primera vez que me interesé por el tema del especismo, he cambiado de opinión muchas veces, y lo que escribo es la conclusión a la que llegué ahora, pero sé que es probable que mis ideas sigan evolucionando, así que dejo esto a juicio de quien lea.

Yo sí me comería un filete de carne humana.

Tengo la firme creencia de que si hay que hacer algo malo (teniendo en cuenta lo subjetiva que es esta palabra, apegándose a los estándares generales), así, que de veras no haya de otra, pues ni modo, hay que hacerlo. Por ejemplo, si tienes una serpiente de mascota, hay que alimentarle con presas vivas o cadáveres, y puede que a algunos les duela ese hecho, pero no podemos dejar a la pobre serpiente morir de hambre. A esa responsabilidad se somete uno al comprar una serpiente. Hay quienes dirán que las serpientes no son mascotas, pero de eso hablaré un poco más adelante. (Está difícil ordenar esto, quiero decir bastantes cosas).

Así mismo los humanos somos animales, hay que tenerlo bien claro. Desde el inicio de nuestra especie hemos sido animales, y la ley de los animales es simple: sobrevivir. Todos tenemos diferentes armas, defensas y métodos para hacernos un espacio en el mundo. Algunos pobres desgraciados, como los dinosaurios y miles de millones de especies extintas más, no soportaron una u otra situación por su propio diseño como especie, y desaparecieron. Las especies están constantemente sometiéndose entre sí por el mismo motivo: sobrevivir.

Y es que, por ejemplo, si los humanos dejáramos que los osos, elefantes, cocodrilos y demás animales salvajes que suelen vivir cerca de comunidades humanas hacer lo que quieran, “por respeto”, entonces nos joderían a nosotros. Los animales se alejan de nosotros porque saben que tenemos cómo defendernos; lo han aprendido desde hace muchísimos años y no son estúpidos, ellos también evolucionan y se dan cuenta de las cosas. Un claro ejemplo son los monos de Jaipur en India. Son tan “respetados” que se han vuelto abusivos, roban comida y hacen lo que se les da la gana porque saben que no les harán nada. Como dije, no son idiotas, simplemente no son humanos.

Nomnom

Claramente, con esto no me refiero a que debamos matar a todos para que nos dejen en paz, pero sí hay que poner regulaciones. Por lo general si un cocodrilo mata a una persona, el cocodrilo es sacrificado. Más o menos como la pena de muerte, y no le veo absolutamente nada de malo. Puede ser que el cocodrilo “no sepa” lo que hace, pero si es un peligro para tu propia especie, o te alejas, o lo alejas. Así de fácil.

Me parece tonto que la gente quiera evitar la muerte de estos animales. También me parece tonto que se acerquen a una comunidad de cocodrilos, pero bueno, ellos ya pagaron con la muerte. Para no irnos tan lejos, pondré un ejemplo más simple: el de un perro. Cuando un perro muerde seriamente a alguien, el perro es sacrificado y el dueño (por lo general) sancionado y muchas veces se lleva un buen problema económico a raíz de su irresponsabilidad.

¡Abrazo!

Muchos animalistas argumentan que el perro no tiene la culpa de nada y que el dueño debería pagar con cárcel y hasta algunos que a él deberían matarlo (con el perdón de todos, LOL). Y esto me duele, pero yo estoy de acuerdo en que se sacrifique a un perro agresivo. ¿Por qué? Porque el perro es un animal que lleva siglos de ser domesticado. Sus instintos han quedado tan apagados a lo largo de la vida al lado del ser humano, que es casi como si fueran otro más de nosotros. Los perros también son como las personas: si llevan una crianza mala, obtienen una actitud mala. ¿Qué es lo que quiero decir? Quiero decir que no me gusta para nada que tengan que matar a un perro por haber sido mal criado, ni tampoco me gusta que haya tantos niños abusados que se convierten en asesinos y demás criminales, pero que es necesario terminar con el problema. AHORA, también quiero decir que esto es totalmente prevenible, y la solución ideal (fuera de matar al dueño del perro y todo eso) sería REGULAR a las mascotas así como se regulan a los niños. No vender un perro a cualquiera, no dejar que cualquiera tenga un perro y revisar que quienes los tengan no los estén usando o tratando indebidamente. Tal cual hacen (o dizque hacen) con los hijos, vamos. Así todos somos felices y las lamentables situaciones en las que un dueño se endeuda de por vida y su perro es sacrificado disminuirían demasiado.

Cada día que vivimos lo hacemos gracias a otras especies animales (y en general otras especies). El ejemplo más simple que podemos encontrar es el de la comida. Claro que hay una parte de la población que se opone a esto y hace otra cosa que me parece tonta, aclarando que sólo si es por “defender a los animales” o por “respeto a la vida”: el vegetarianismo.

Ok, aquí veo el problema. Los vegetarianos argumentan muchas cosas, demasiadas. La mayoría, sin embargo, me parecen absurdas. Primero que nada hay algo bien simple: no se va a dejar de consumir carne. La industria de la carne, en cualquiera de sus presentaciones, está tan establecida (o mucho más) que… el Internet, por ejemplo. Hay demasiada gente que depende de ese negocio no sólo para comer, sino también para vivir. Así como hay abogados que se ganan la vida corrompiendo, eh, digo, haciendo justicia, también hay muchos ganaderos que se ganan la vida matando vacas. Y de hecho, otros también dependemos de ello.

Yo por ejemplo, sería incapaz de matar un pollo o cualquier bicho para comérmelo, a menos claro que esté en una situación crítica de supervivencia. Pero no podría criar mis animales para matar. De hecho, el hecho de no haber conocido al animal (ni siquiera haberlo visto en sus cuatro patas) que nos estamos comiendo es la razón por la cual la mayoría de nosotros no siente ningún remordimiento.  ¿Quién se comería a esa vaquita habiéndola visto pastar feliz y tranquilamente antes de una dolorosa ejecución? Pero hay gente que lo hace, porque de eso depende su vida en esta sociedad demás capitalista.

Pero ok, aquí viene otra cosa que dicen los vegetarianos: que se dediquen a la cosecha y hagan el mundo feliz con una dieta vegetariana para todos. Aparte de que no veo dónde quedan las vacas aquí (y los pollos, puercos, etc), tengo otra duda… Y por cierto, dime qué pasará con las plagas que atacan cultivos. Te recuerdo que los insectos son animales, y que te den asco o estén feos no les quita los derechos que les quieres dar a los demás… Pero fuera de eso: ¿qué le vas a decir a las tribus, a los esquimales y a todas las demás culturas que han consumido animales por generaciones y que además, dependen de ello? Hay lugares tan fríos que sin carne es difícil sobrevivir, y ahí mencioné ya esquimales. Estaría medio bastante mal llegar y decirles que dejen de cazar y pescar porque a ti los animales te gustan vivitos, aunque jamás hagas nada por ellos realmente. Algo así como toda esa gente que se opone con pies y manos al aborto, aunque no tengan ni planeado adoptar un bebé en su vida, pero de nuevo, ese es otro asunto. Pero bueno, supongamos que de algún misterioso modo son convencidos de dejar su dieta de milenios y se ponen a comer plantitas.  Ok, ahora pregunto: ¿qué va a comer mi perro? ¿Mi gato? ¿Mi hurón? ¿Qué comerá mi tiburón? Ok no, pero se entiende el punto. Una cosa es influir en tu familia a que cambie sus hábitos, otra cosa es influir a tu especie a que cambie sus hábitos, pero otra muy jodida y que es lo que tanto critican es que quieras cambiarle el hábito a otra especie.

Uf, y aquí me surgen tantos temas de qué hablar. Unos dirán que a ellos los hagas vegetarianos también (dios mío) y otros dirán algo así como “los animales no son mascotas” y NO SÉ QUÉ planean, pero el punto es que todas las millones de mascotas que hay en el mundo deben dejar de serlo. Pero por favor, hay perros que sencillamente no pueden vivir de nuevo en la naturaleza, como el Chihuahueño. Dime qué hará contra un San Bernardo, dime cómo cazará. Y si no, ¿qué? Están condenando a la extinción muchísimas razas de perro y especies que están 100% domesticadas, y es sumamente estúpido si lo que buscan es preservar la vida.

100% apto para ser liberado de su sufrimiento.

Y ahí mismo hay otros que opinan algo más: que los animales pueden ser mascotas (o como le dicen para que suene bonito y de más flojera escribir: animales de compañía), siempre y cuando no sean tratados como “productos“. Cabe aclarar que estas personas no suelen ser vegetarianos, simplemente gente que sigue la moda, otra vez. Ellos dicen que los animales no deberían venderse y que es nefasto que la gente lucre con ellos, aunque los traten bien y lleven una vida cómoda y sin preocupaciones: simplemente no les gusta. No les gusta que alguien gane dinero, parece, sólo así. Pero señores, ¡si ustedes mismos son lucrados! ¿No se dan cuenta, o qué? El simple hecho de trabajar, tu jefe está lucrando contigo, el jefe de tu jefe lucra con él, el dueño de la empresa lucra con todos. Pero ¿y qué? Si los humanos están feos y no tienen esa chistosa colita, ¿verdad? Si los humanos son un asco y no merecen vivir, aunque tú seas uno, ¿verdad? No me jodas.

Pero a ver, me fui muy lejos y no acabé de cubrir lo primero. El consumo de animales por su carne no parará, así de fácil. Y aunque tampoco me guste la idea de matar, sea lo que sea, si es necesario, está bien, PERO… si no es necesario el sufrimiento, ¿por qué provocarlo? Estaría ideal que los pollos tuvieran un espacio abierto para crecer, agitar sus alitas y caminar. Estaría ideal que llevaran regulaciones sanitarias, no sólo por su propio bienestar, sino por el humano también.  Estaría ideal que al momento de morir ocurriera rápidamente y con el menor dolor posible… Pero lo mejor es que todo eso es posible. Y el precio de la carne sería mayor, pero sería mucho más sano para todos, en todo sentido.

Y las mascotas… No diría que están bien (aunque tampoco esté mal) lucrar con alguien, sea o no de otra especie. Pero de nuevo, el sufrimiento es innecesario. No es justo para nadie que existan perros que toda su vida se la pasan pariendo y nada más, que no tienen ni espacio para darse la vuelta. Pero tampoco es justo que te tachen de monstruo porque tu perra tuvo cachorritos y se te antoja venderlos. O porque te dediques a ello, sin hacer daño a nadie. Y si se llevasen a cabo las regulaciones que mencioné antes sobre el control de quien tenga mascotas, hasta los animales acabarían bien, en un hogar adecuado a sus necesidades…

Hay mucho más que decir, hay muchos más temas sin cubrir en esta entrada. Pero por hoy creo que he dicho bastante, así que dejo esto, de nuevo, a juicio de quien lea, y escribiré más después.

Los dejo porque se me antojan unas alitas de pollo, ñam.

CONTINUARÁ…

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Perro que ladra

19 Apr

NOTA: Los cuentos no son míos (ya quisiera), son de David Martín del Campo, pero yo me puse a transcribirlos desde mi libro (lo compré, Perro dog) así que espero que por favor, no se los roben a sus sitios…es muy fácil copiar y pegar, si lo hacen dejen el link de vuelta.

Otros cuentos de Perro dog, click aquí

Perro que ladra

Autor: David Martín del Campo

“Me mordió”, dijo entre lágrimas. El niño estaba desfajado, había salido a orinar y ahora se cubría un antebrazo con la otra mano: ese magullón con cuatro puntos de sangre.

-Perro -tuvo que aclarar mientras lo curaban-. Me mordió el perro.

Días atrás había comenzado a merodear la casa. Era un perro llegado de quién sabe dónde, zalamero y desconfiado a la vez. Permanecía a un tiro de piedra observando los movimientos en la cocina. Ya una vez se había deslizado a robar las tripas de una gallina. Por las tardes, azuzado por las lagartijas entre los zarzales, ladraba como enloquecido.

-Me mordió el perro -insistió el niño, y al sentirse amparado por los brazos de su madre soltó un berrido que terminó por lavar el susto con lágrimas a mares.

Eran dos las mordeduras: una en la pantorrilla y otra en el antebrazo. El pantalón lo había protegido contra la primera, pero la tarascada junto a la mano era más severa y la venda comenzaba a teñirse de rojo.

-¡Ve a llamar a tu padre! -ordenó la mujer al mayor de sus hijos, y cuando este se calzaba los botines a toda prisa una sombra empujó la puerta. Era el padre del niño, quien había interrumpido la partida de dominó en la cantina apenas sabe del incidente. “Un perro callejero acaba de morder a tu hijo Vicente”. Lo acompañaban su compadre Antolín y dos vecinos del compadre Antolín que hacían pareja en la mesa y eran cañeros.

-Fui a hacer pipí… me mordió el perro -y ya señalaba el rumbo de la cañada por donde escurría cotidianamente la basura.

-¡Ah, el perro! -el padre del niño rugió enfurecido y arrebató el machete que llevaba al cinto uno de los amigos de Antolín. Fue cuando éste advirtió, con achispada gravedad:

-Perro que ladra, compadre… no muerde. Pero mucho cuidado con éste, que es de los otros, y debe estar rabioso.

Así fue como dio inicio aquella expedición punitiva, a la que también se sumaron varios vecinos y los hijos del compadre Antolín.

-¡Sigue allá atrás! ¡Le acabo de aventar un ladrillazo, que ya mero…! -anunció el hijo mayor al reunírseles.

Entonces comenzó la persecución.

-¡Por ahí! ¡Detrás de esas tablas! ¡No lo vayas a asustar!

Los hombres avanzaban en montón procurando no hacer ruido, pero el sendero estaba lleno de escombros y nadie contó, la verdad, las rondas de cerveza. El primero en llegar fue uno de los vecinos del compadre Antolín, no gracias a que fuera de pies ligeros sino porque era el más bebido de todos y había rodado por la cuesta. Cuando trataba incorporarse, el perro se le aproximó.

-¡Ay, mátenlo! ¡Mátenlo, que me va a morder! -gritó desde el polvo, y los demás comprendieron la necesidad del verbo.

Varias fueron las piedras y muchas las maldiciones que comenzaron a caer sobre el desconcertado can, de manera que no tuvo más remedio que emprender -como se dice- la huida a salto de mata.

Remontar era imposible, el camino estaba copado por aquellos hombres que descendían vociferando “¡Que no escape! ¡Que no escape!” Dejarse llevar por la pendiente ofrecía una salida natural, aunque aquél era territorio desconocido.

Minutos después el perro se detuvo en seco. Había trotado ladera abajo y ahora la pelambre se le erizaba pues no lejos de ahí cuatro perros de pieles parchadas reposaban tendidos al sol. Los chuchos se irguieron ante la presencia del extraño y comenzaron a gruñir. Una piedra golpeó entonces el costado del intruso y no tuvo más remedio que avanzar, forastero como era, hacia el cauce arenoso del arroyo. “¡No lo pierdan de vista!”, gritaban los hombres que avanzaban a tompicones. Al advertir aquella ruidosa batida los chuchos optaron por permanecer quietos, aunque recelosos, pues en más de una ocasión habían sufrido aquellas pedradas en pellejo propio.

No resultó tan sencillo sortear el fango, pero el perro no tenía alternativa porque sus perseguidores ya habían alcanzado, igualmente, el fondo de la cañada. “¡Rápido, antes de que alcance la avenida!”, gritó uno de los hombres porque era cierto: el cañón del arroyo tenía una playa y ahí comenzaba la calle principal del poblado; ésa que llamaban “la avenida”.

El perro trotaba, aunque a ratos debía correr para no ser alcanzado por los rastreadores. “¡Aviéntenle piedras cuando lo tengan cerca!”, y fue cuando el arroyo y la avenida se presentaron como una encrucijada. Avanzar por el caserío era volver al territorio de los hombres; continuar por el arroyo seco implicaba adentrarse en parajes desconocidos de los que ningún perro había regresado jamás. La llanura donde se transformaban en perros aguamieleros, perros locos y sin dueño, ladridos solitarios en la vastedad de la noche… y seguramente fueron excesivas sus cavilaciones, porque el golpe certero de la piedra le fastidió una pata.

“¡Le di! ¡Le di!”, comenzó a gritar uno de los muchachos luego de que el perro soltara un doloroso aullido.

Ya no hubo alternativa. La única escapatoria era precipitarse por la avenida del pueblo, es decir, trotar, porque la piedra le había lastimado la articulación y aquello dolía al apoyar la marcha. Siguió huyendo.

Todo eso, aunado al horno cenital del sol, le había producido una sed tremenda. El perro se detuvo ante un hilo de agua que escurría del mercado porque los hombres en pos de él, a pesar de todo, no lograban acortar la distancia.

-Otra pedrada como esa y lo alcanzamos -advirtió con fatiga el padre del niño, pero su compadre pareció no oírlo. Se desprendía del grupo, disculpándose. Que necesitaba ir a casa.

El perro descubrió entonces un manjar. Alguien había olvidado una bolsa de vísceras en la puerta del mercado, y ahí estaba, al alcance de su hocico. Romper la bolsa no fue complicado; con una simple tarascada y dos zarandeos el plástico se rasgó y dejó escapar, como peces carmines, dos corazones de vaca. El perro no ocultaba su regocijo y se abalanzó sobre el primero de esos músculos inertes. Lo hubiera engullido rápidamente, pero iba a ser necesario carrasquear aquello durante un rato porque… “¡Toma!”, fue el grito que antecedió al golpe del machete. Para su fortuna el perro había volteado al instante de escuchar la voz, y eso fue lo que le salvó el pellejo, porque el arma partió en dos al otro corazón y soltó un chisporroteo contra el piso.

Al correr de nueva cuenta, es decir, a trotar, porque la pata contusa seguía doliéndole y como los hombres lo acorralaban, no hubo más remedio que escurrirse por debajo de aquella cortina de lámina plegadiza.

“¡Rodéenlo, por las otras puertas!”, gritó el compadre Antolín al reintegrarse al grupo, mostrando orgulloso la pistolita que guardaba en el cajón de los calzones. Después del resplandor solar de mediodía, aquel fresco ámbito resultaba por demás lúgubre. “¿No han visto un perro canelo que anda cojeando?”, indagó Antolín con unas marchantas que deambulaban regateando precios de puesto en puesto. “¡Anda rabioso, mordió al hijo de mi compadre!”

Pero no. El perro había sido tragado por la umbría edificación y parecía como si disuelto en la fresca humedad del recinto. A partir de ese momento la inmovilidad era su escape. Escondido entre varios canastones con legumbres podridas, el perro era un ovillo que jadeaba en secreto. Se había salvado.

Los hombres recorrieron varias veces los pasillos pararelos y sus callejones -olorosos a guayaba y sanguaza- hasta converncerse de que ahí terminaba la expedición. El perro lo intuía. La quietud había sido su mejor estrategia y entonces, para cerciorarse de que los hombres estaban ausentes, se incorporó.

Fue un leve aullido -el dolor sopresivo de la pata- el que lo delató. Los hombres empujaron los canastones, pero antes de ser ahí descubierto el perro salió disparado con su trote lastimero. Comenzaron los disparos. El primero, la verdad, asustó a todos. No que el compadre Antolín siguiera borracho, sino que un blanco móvil no representará jamás el tiro ideal. Dos, tres disparos más y el perro cojeaba ileso en busca de aquella luz desbordante en la puerta del mercado. Ahora el escape sería a la inversa: de nueva cuenta a la avenida, al cauce del arroyo seco, el cañón estrechándose hacia la cañada de aquellos cuatro perros de pieles como parches, trepar por la ladera hasta que…

Fue simultáneo. El disparo le produjo, más que dolor, la sensación de que nadaba. No podía mover las patas traseras, algo le había paralizado la mitad del cuerpo; quiso aullar de impotencia, ¡qué pasaba con sus patas!, si el sol de la calle estaba a dos saltos de aquel zaguán. Había que salir del mercado. Comenzó a arrastrarse en busca de luz.

-Présteme su juguete, compadre. Déjemelo a mí.

El quinto disparo no existió. Se había agotado la carga de la pistola y al clic desilusionador siguieron las piedras y los golpes de machete. No ladró, y la luz lo invadió todo.

En la cantina una hora después, antes de trasladar el animal muerto al puesto antirrábico, el compadre de Antolín dijo al secarse el sudor de la frente:

-Déjenme llevarlo primero a casa. Que el pequeño Vicente sepa quién es su padre.

Y así, premiados con cervezas y aquel trofeo exánime, los rastreadores llegaron sonrientes a la vivienda del niño mordido. Sin decir más el hombre se presentó ante su hijo y descargó el contenido del costal.

El chiquillo miró con turbación aquella bestia muerta. Se acarició el antebrazo vendado. Dijo al sacarse la paleta de la boca:

-Negro.

-Negro qué -lo regañó su padre.

-El que me mordió -insistió el pequeño-, era negro el perro.

Los hombres se miraron entre sí. El niño, impresionado, recomenzó el llanto.

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Guepardos

16 Apr

Continuando con una de las entradas dedicadas que prometí hace bastante tiempo (más de un año)… Llega el turno del … ¡guepardo!

Y si antes no hice la entrada fue porque honestamente no tenía idea de cómo hacerla sin que pareciera un artículo mal hecho de Wikipedia o cualquier cosa… Es un animal bastante conocido (aunque mucha gente no lo reconozca entre otros felinos)… Sorpresivamente, ya que el guepardo es completamente diferente al jaguar o al leopardo. Estos dos último quizá sí sean mucho más difíciles de distinguir, pero en el guepardo vemos una máquina… Su imagen misma es una máquina de velocidad, una máquina africana de correr, de depredación, hambre, peligrosidad… Una bestia imparable que en menos de un segundo nos atraparía y destrozaría… Un animal que vive para correr…

¿O no?…

Claramente una exageración, y de cualquier modo los guepardos (o cheetahs, chita) son el animal más veloz sobre la tierra. Pero viendo su anatomía no es sorpresivo, ese enorme corazón, largas, musculosas patas y potentes pulmones no nos dan otra idea. Desgraciadamente esto mismo se vuelve un arma de doble filo… Pongamoslo así como si en un videojuego tienes 10 puntos para gastar libremente es distintas habilidades, y pones 7 en velocidad y los otros pobres 3 apenas dispersos en las demás. (?) Es decir que su cuerpo puede ser tan veloz que supera los 100 kilómetros por hora, pero su capacidad defensiva o su resistencia al correr son bastante limitados.

Existen seis subespecies de guepardo, la mayoría en peligro crítico de extinción. Se cree que durante la última era de hielo el guepardo estuvo en peligro de desaparecer totalmente, por lo que su variabilidad genética es escasa. El de la imagen es un guepardo real, una manifestación rara en la genética y por lo tanto coloración del pelaje.

Y oh… miren esa foto, tan lindos y despeinadamente peluditos, aunque su crin vaya disminuyendo con la edad… No es de extrañar quien quiera tenerlo de mascota, y de hecho los egipcios solían domesticarlos, ofrecidos a reyes y príncipes.

lolwut

Un animal sumamente hermoso, lamentablemente en peligro por su propia anatomía y variabilidad genética (además de cacería), uno de los grandes felinos menos peligrosos pero el más rápido del mundo y de todos los animales.

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Ghost Trick: Phantom Detective

15 Apr

En lo que escribo la entrada que quiero escribir sobre guepardos, quiero recomendar y proporcionar la descarga de este excelente juego que acabo de terminar…

Ghost Trick: Phantom Detective (Detective fantasma), un juego de Capcom originalmente para Nintendo DS, que después se lanzó para iOS (iPhone y iPod Touch) y por lo que tuve la oportunidad de jugarlo. No se trata de un juego con mecánicas sorprendentes, gráficos increíbles o acción por montones… Es una aventura gráfica, un género muy poco valorado para lo genial que suele ser. Se trata, como su nombre lo dice, de un detective fantasma (el jugador) quien busca descifrar el misterio que esconde su muerte. Principalmente el quién soy yo.

Para lograr descifrarlo, tenemos que superar una serie de puzzles por nivel a través de una larga noche. El personaje principal (o sea nosotros) es Sissel, un fantasma buscando respuestas, cuyo truco fantasma (ghost trick) consiste en manipular algunos objetos y, principalmente, retroceder cuatro minutos antes de la muerte de alguien que ha fallecido recientemente, y cambiar su destino (de ser posible). De este modo nos adentramos en una historia que parece no tener ningún sentido, pero que logramos revelar de principio a fin, y nos queda todo más claro que el agua.

Como dije, este tipo de juegos se caracterizan por ser historias. Y esta historia es una de las mejores contadas que he visto, con un misterio tan bien tratado que… Simplemente es genial. Muy recomendable, dejo el link de descarga para Nintendo DS (.nds) y su respectivo emulador (deSmuME) para PC.

NOTA: Para mejor experiencia del juego, recomiendo pasarlo completo antes de realizar cualquier búsqueda, que podría contener spoilers indeseados.

El juego cuenta con varios lenguajes, incluido español.

Descarga – http://www.mediafire.com/?k287wczpfz9ejwb

Emulador – http://www.desmume.com/download.htm

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